Maravillas de Occitania: Albi y Lautrec

La antigua región de Occitania tuvo su gran gloria en la época medieval. Es por ello que todavía hoy en día, muchos de sus pueblos conservan el antiguo esplendor de aquella época y nos permiten viajar a través del tiempo.

Actualmente, la provincia francesa de Midi-Pyrénées pertenece a esta antigua e histórica región y esconde algunas de las mejores villas del país como Albi y Lautrec.

La ciudad de Albi está catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su conjunto episcopal que data de época medieval. La catedral y el palacio episcopal (que actualmente alberga el museo Touluse-Lautrec) son quizás los símbolos de esta antigua villa, sin embargo todas sus calles merecen ser recorridas y contempladas, pues prácticamente en cada una de ellas se pueden encontrar rincones que capturar.

La catedral gótica de Santa Cecilia de Albi es la catedral más grande construida en ladrillo y tiene sus orígenes en el siglo XIII. Su sobrio exterior se contrapone a su ricamente decorado interior donde las pinturas murales y el coro central son los principales protagonistas. Tanto es así que esta catedral es la que contiene una mayor superficie pintada en toda Europa y su coro es el único que se conserva entero en todo el país.

El palacio episcopal, conocido como Palacio de la Berbie, fue construido en el siglo XIII tras la lucha contra los cátaros, cuando el obispo del momento recuperó el poder sobre el territorio. Pese a que en un principio se construyó como residencia, también llegó a ser sede de la Inquisición, que se encargaba de destruir cualquier rastro de la antigua herejía cátara. Desde sus jardines, que antiguamente eran la plaza de armas, se puede contemplar el puente viejo (Pont-vieux) de la ciudad sobre el río Tarn, los viejos molinos y, en la orilla opuesta, el barrio de la Maddeleine.

Otros edificios a destacar son la Iglesia y claustro de Saint Salvi, también del siglo XIII y bastante menos turística que la catedral, y el mercado cubierto del siglo XX, donde se pueden encontrar productos frescos característicos de la gastronomía de la zona.

A pocos quilómetros de esta maravillosa ciudad, se encuentra el pueblo medieval de Lautrec. En sus calles se respira la calma y tranquilidad que otorgan las pequeñas villas.

Lautrec (13).JPG

En ella, destacan el molino, desde donde se tienen las mejores vistas, y su tradicional plaza porticadaAdemás, se pueden contemplar algunas ruinas de la antigua villa medieval como la muralla y los silos subterráneos (antiguas estructuras para guardar el trigo).

Así, la región de los Midi-Pyrénées nos ofrece excepcionales vestigios medievales que nos llevan a imaginar cómo podían ser las ciudades más de 1000 años atrás.

 

Andrea Gamo

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