La Roma illuminati de Ángeles y Demonios

Roma es el museo al aire libre de toda Europa. Recorrer esta ciudad es viajar entre dos mundos y múltiples épocas diferentes. No sin razón recibe el título de ciudad eterna. Y más eterna se vuelve por la noche, cuando el sol se pone y sus luces se encienden tiñéndola de naranja, un color que intenta esconder los secretos de la ciudad. Y es que, teniendo en cuenta su eternidad, es normal que en Roma hayan miles de historias por contar.

Es la cuna del catolicismo, ha visto nacer parte de la cultura occidental entre sus muros y bajo ella surgió la secta más oscura y conocida de la historia: los Illuminati. Hoy, recorremos los pilares de esta sociedad secreta a través de Roma y lo hacemos de la mano de Dan Brown y su libro, ‘Ángeles y Demonios’.

Panteón de Agripa_opt

Hay que seguir El Sendero de la Iluminación, un camino que recorre Roma hasta dar con el escondite de esta sociedad secreta. Los puntos marcados no están hechos al azar, sino que son algunos de los lugares emblemáticos relacionados con la historia de los Illuminati. Y van estrechamente relacionadas con los Altares de la Ciencia: Agua, Fuego, Tierra y Aire, el emblema por excelencia de la ciencia.

Entre la Tierra del Panteón y Popolo

Robert Langdon llega al Panteón de Agripa siguiendo una primera pista. En él buscan la Iglesia de la Ciencia y la capilla de Rafael intentando encontrar una segunda prueba para continuar el rastro del asesino. Sin embargo, acuden erróneamente, ya que el Panteón de Agripa no resulta ser la iglesia que buscaban.

El ojo del Panteón de Agripa_optLangdon busca allí esta supuesta iglesia por la historia de este Panteón. Su origen, como casi todo en Roma, es pagano. En este caso, estamos hablando del templo más antiguo de Roma y, además, el mejor conservado. Fue erigido por el general y político romano Agripa durante el siglo I a.C. y originariamente estuvo dedicado al Sol, la Luna, Venus, Júpiter, Saturno, Marte y Mercurio, las siete deidades planetarias. Lo que más sorprende de esta construcción, y es también su emblema, es ‘el Ojo’ o ‘Hueco del demonio’, agujero por el cual la luz del sol va iluminando por partes el interior del Panteón. Sabiendo todo esto, no es de extrañar que Langdon y Vetra creyeran ver en él esta iglesia secreta dedicada a la ciencia.

El segundo punto es la Piazza del Popolo o la Plaza del Pueblo, una de las más grandes e impresionantes de Roma, tanto por el gran obelisco que la preside como por su forma elíptica. Lo que buscan en ella está en la iglesia de Santa María del Poppolo, concretamente en la Capilla Chigi de Rafael Sanzio, donde acaban encontrando una pista que les permite seguir avanzando hacia la iluminación.

La fuente de los Cuatro Ríos_optDe hecho, acaban de dar con uno de los altares dedicados a la ciencia; esta capilla resulta ser en, la novela de Dan Brown, el Primer Altar de la Ciencia. La capilla está decorada por múltiples estrellas, los signos del zodiaco, los siete planetas que conforman el Sistema Solar, las cuatro estaciones del año y, sobre todo, los cuatro elementos naturales: Agua, Fuego, Tierra y Aire. Aunque lo que más llama la atención de nuestros protagonistas son las dos pirámides de mármol que hay a cada lado de la capilla y, la pista definitiva, el ángel de la escultura de Bernini, que con su dedo señala el camino a seguir para el siguiente altar.

Esta iglesia no solo es imprescindible para seguir la trama del libro, también es interesante visitarla si eres amante del arte para poder ver las obras artísticas de pintores como Caravaggio.

Aire y Fuego

La pista del ángel de Bernini los lleva derechos a la Plaza de San Pedro, obra también del mismo autor, y que custodia la entrada al Vaticano. No es ninguna sorpresa decir que la de San Pedro es una de las plazas más famosas del mundo y, además, el Segundo Altar de la Ciencia. El problema con esta plaza es que muchas veces, de tanto mirar al frente, no vemos lo que hay a los pies.

Si bajamos la vista encontramos la siguiente pista: el elemento del Aire. Alrededor del obelisco hay varias placas que anuncian los nombres y las direcciones del viento. En este caso destaca uno en particular, el West Ponente o ‘El soplo de Dios’, que sopla en dirección contraria al Vaticano e indica el camino al Tercer Altar de la Ciencia.

El Vaticano desde la Plaza de San Pedro_opt

Gracias al soplo de aire y a las referencias de Bernini con el fuego, el profesor Robert Langdon y Vittoria Vetra dan con el siguiente altar: la Iglesia de Santa María de la Victoria. Aunque tanto el libro como la película sitúan esta iglesia frente a la plaza Barberini, lo cierto es que está bastante más alejada, concretamente se ubica entre la Vía Barberini y la esquina con Santa Susanna. En esta iglesia de estilo barroco se encuentra ‘El Éxtasis de Santa Teresa’, de nuevo obra de Bernini. La escultura siempre está iluminada por un naranja suave, prueba de la pasión del fuego por este artista. Y de hecho, es en Santa María de la Victoria donde aparece uno de los cardenales abrasado por las llamas.

Bajo el Agua a la Iluminación

De un elemento a otro y, de nuevo, de la mano de Bernini. Esta vez se trata de su obra la Fuente de los Cuatro Ríos, junto a las fuentes de Neptuno y del Moro. Según la novela de Dan Brown, estamos ante el último Altar de la Ciencia, representante del Agua.

Iglesia frente a la fuente en Piazza Navona_opt

La ubicación de la escultura está en la famosa Piazza Navona, de forma elíptica debido a que antiguamente era un circo romano llamado estadio de Domiciano. Seguramente estamos hablando de la segunda plaza más famosa de Roma y, además, el título es precisamente gracias a esta fuente. Esta obra de Bernini representa los que eran considerados como los cuatro ríos principales del mundo cuando se construyó: el Ganges en Asia, el Nilo en África, el Río de la Plata en América y el Danubio en Europa. Allí aparece otro de los cardenales bajo el agua, es él quien los guía al último punto: el Castillo de Sant Angelo.

El Castillo de Sant'Angelo desde el Tíber_opt

Alzado frente al río, esta construcción representa la Iglesia de la Iluminación según la novela de Brown. Y viéndola al anochecer, con los reflejos naranjas reflejados también en el Tíber, no es difícil imaginarla como tal. El castillo fue erigido en el siglo II d.C. como mausoleo del emperador Adriano, pero al cabo de los años pasó a ser la residencia de los papas de Roma para protegerse de los constantes saqueos a la ciudad. Paradójicamente, la supuesta Iglesia de la Iluminación conecta directamente con el Vaticano a través de Il Passeto di Borgo, un pasadizo construido a modo de muralla por el que escapaban los papas cuando el tiempo apremiaba. Por desgracia, muchos de las partes del Castillo de Sant Angelo que se describen en ‘Ángeles y Demonios’ no están abiertos al público, pero de todos modos, pasear por sus pasadizos nos conecta con su misterio.

Pasillo del antiguo mausoleo en el Castillo Sant'Angelo_opt

Así acaba nuestro recorrido. Y Roma sigue conservando esa luz anaranjada y mágica cuando cae la noche, haciendo honor a su título de Eterna. El último enigma de la novela lo dejaremos para aquellos que decidan leerla y descubrir Roma a través de su iluminación.

Y para que no os perdáis, aquí os dejamos un mapa para completar el Sendero de la Iluminación.

 

Fotos y texto: Judit Gabaldón Sánchez

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s