Entre Ciudades

Dean Village, la aldea urbana de Edimburgo

A menudo (normalmente por falta de tiempo), los turistas cuando viajan dejan de lado visitar lugares culturalmente ricos en los destinos, para centrarse en ver otras atracciones más famosas que, a veces incluyen elevados precios o esperas interminables para acceder a ellos. Yo como viajero siempre intento primero explorar las ciudades o pueblos por mi cuenta, en busca de oportunidades «además de la típica foto», de acercarme más a lo real de cada cultura. Transitar por las calles, comer en restaurantes locales y hasta charlar discretamente con los ciudadanos, forma parte de mi ritual inicial al llegar a un nuevo lugar.

Y así fue como me perdí y conocí gran parte de Edimburgo, pateando por sus calles oscuras y llamativas, trasladándome a otras épocas que me descubrían una historia en cada paso que daba. En nuestro primer día de recorrido llegamos hasta una antigua aldea, Dean Village, un pueblo dentro de la ciudad que terminó por integrarse en el paisaje urbano de la capital escocesa oficialmente en el siglo XIX. Esta zona de Edimburgo es apacible, muy alejada de los círculos perpetuados por los turistas y llena de historia económica, arquitectónica y social.

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Puente de piedra que da ingreso a Dean Village

Según la historia durante 800 años fue la aldea más próspera para la adecuación de molinos de grano ubicados sobre el río, llegando a tener once  funcionando simultáneamente; no obstante, en la década de 1890, a raíz de la implementación de molinos más modernos en el vecino poblado de Leith, Dean Village entró en una especie de descenso pasando a ser un lugar prácticamente olvidado. No fue hasta 10 años más tarde cuando luego de una rehabilitación, la descubrieron como un lugar de alta plusvalía habitacional gracias a su ubicación predilecta. A esto se sumó la tranquilidad del lugar, que junto al río parecen formar un oasis de paz.

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Paseo por el Leith River que atraviesa Edimburgo del suroeste al noroeste de la ciudad.

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Pero más allá de su historia de prosperidad, fracaso y renacimiento, este lugar también esconde un paraje natural impredecible, lleno de bosques y senderos junto al río Leith, que te invitan a recorrerlos y apaciguarte en una armonía absoluta. En las cercanías del ahora barrio, también existen otros lugares de interés para visitar como el Dean Village Cementery (foto), el Scottish National Gallery of Modern Art y El barrio de Stockbridge, ideal para finalizar el recorrido tomando algo antes de volver al centro.

Lamentablemente la lluvia y el intenso frío fue una barrera que nos impidió conocer a fondo estas zonas alrededor de Dean Village, sin embargo, en lo que vimos pudimos constatar que resulta agradable dar un paseo tranquilo por esta vieja villa. Sus puentes y casas de piedra que se conservan desde el siglo XVII conforman un paisaje seductor, intrigante, altamente recomendable para visitar.

Sin duda es uno de los lugares más encantadores de Edimburgo, transitarlo en su totalidad incluyendo los lugares de interés cercanos, seguro te tomaría entre 4 o 5 horas, especialmente si eres amante de la naturaleza. Nosotros gracias a la lluvia, tardamos menos, quedando así con una visita pendiente, pero si casualmente andas por aquí, no dudes en dejarte invadir por la magia de este pequeño pueblo, cuyo nombre en escocés significa “valle profundo”.

¿Cómo llegar?
• A pie: bajando por Princes Street y girando en dirección al río Leith en Queensferry Street (10 minutos caminando).

Juan Carlos Espantoso

 

 

 

 

 

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