Entre Nosotros

Sobreviviendo entre icebergs

CAROLINE, A. (1999). Atrapados en el Hielo. Barcelona: Planeta

En agosto de 1914, el explorador británico Ernest Shackleton y su tripulación pusieron rumbo hacia el Atlántico a bordo del Endurance, su barco. ¿El objetivo? Realizar la primera travesía a pie por la Antártida. Sin embargo, el destino no quiso que esa hazaña se cumpliera. El 18 de enero de 1915 quedaron atrapados en el mar de Weddell, a pocos kilómetros de su objetivo. Shackleton, que ya había intentado llegar al Polo Sur en 2 ocasiones, ambas fallidas, dejó a un lado su sueño para centrarse en poner a salvo a sus hombres.

Durante semanas intentaron, sin éxito, liberar el barco del hielo. Los ánimos de los tripulantes fueron decayendo, pero Shackleton intentó motivarlos y entretenerlos a base Endurancede carreras con los perros de la expedición o torneos de futbol. Para él «el optimismo es el verdadero valor moral» y así se lo transmitía a sus hombres. Pasaron las semanas. Y los meses. Finalmente, el 27 de octubre el Endurance dijo adiós para siempre, llevándose con él gran parte del equipo de la expedición. A partir de ahí empezó una carrera contra las adversidades climatológicas con un claro objetivo: sobrevivir entre los icebergs.

Construyeron campamentos en las banquisas, sacrificaron a los perros para poder alimentarse, recorrieron a pie el hielo y pusieron rumbo a Isla Elefante, sabiendo que quizás ningún barco vendría a rescatarlos. Pero, según palabras de Macklin, «Shackleton sin hacer nada no es Shackleton». Así que el Jefe, como le llamaban muchos, escogió a un reducido grupo para dirigirse a las estaciones balleneras a bordo del bote James Caird. Pasaron diecisiete días en medio de rachas de viento huracanadas y gélidas temperaturas hasta que llegaron a tierra. Una vez allí Shackleton junto con Worsley y Crean emprendieron un viaje a pie por los glaciares y consiguieron llegar a las estaciones para pedir ayuda. Primero rescataron a los que se quedaron en la otra parte de la isla. Cuatro meses después, y gracias al tesón de Shackleton, a los hombres restantes.

Tripulación del Endurance

Caroline Alexander nos introduce en la historia con descripciones sobre la tripulación y sobre los sucesos acaecidos que, en alguna ocasión, entorpecen la lectura. Emplea un tono frío, objetivo y descriptivo, ciñéndose a la realidad gracias a los testimonios escritos. No encontramos subjetividad ni fantasía, solo una exposición cronológica sobre los acontecimientos a lo largo de los capítulos.

La fotografía desempeña, en mi opinión, el papel fundamental en el libro. Endurance trapped in pack iceSin ella el relato perdería dramatismo y fuerza. Es imprescindible el trabajo que Frank Hurley, el fotógrafo de la expedición, realizó durante los meses que duró la travesía. Las imágenes en blanco y negro nos transportan a la Antártida, al frío polar y al sufrimiento de los veintiocho hombres para mantenerse con vida.

Aunque su lectura me haya parecido un tanto monótona, creo que Atrapados en el hielo es una de las historias de supervivencia, liderazgo y compañerismo más interesantes que podemos encontrar. Es admirable como un grupo de hombres consiguió sobrevivir en condiciones extremas sin enfrentamientos entre ellos. Y como su líder no se vino abajo en ningún momento, manteniendo siempre el ánimo y las fuerzas.

 

Natàlia Sarrión.

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