Destino: Escocia

Edimburgo: Paseando por la Royal Mile

¡En pocos meses partiremos para Escocia! Y aunque nuestro proyecto pretende ir más allá de Edimburgo, la capital es sin lugar a dudas uno de los lugares imprescindibles. Aunque nosotros reivindicamos los lugares únicos y diferentes, tampoco queremos dejar de lado aquellos que, pese a ser tópicos, son necesarios para entender esta magnífica ciudad.

En este post, me gustaría hacer un pequeño recorrido por el casco antiguo, Old Town, que es la esencia de Edimburgo y Patrimonio de la Humanidad desde 1995. Una de las mejores maneras de conocer el lugar es caminando por la calle principal, la Royal Mile, que une el Castillo de Edimburgo con el Palacio de Holyrood y de la que parten los famosos callejones o closes. Así, nos adentramos en un ambiente que nos evoca un gran pasado medieval, pese a que la mayoría de construcciones fueron reconstruidas tras el gran incendio de 1824.

En uno de los extremos de la calle, está situado el Palacio de Holyrood, que se empezó a construir en el siglo XVI y todavía hoy en día es la principal residencia real en Escocia. Éste se sitúa en el mismo lugar donde se encontraba la antigua abadía medieval de Holyrood. Pese a estar en ruinas, o precisamente quizás por ello, es uno de los lugares más auténticos de la ciudad, que evoca aquel ambiente misterioso que inspiraron a los poetas románticos. Siguiendo por la misma calle, encontramos muy cerca la Galería de la Reina y el Parlamento escocés, uno frente al otro, que ofrecen una curiosa contraposición entre lo moderno y lo antiguo.

Calle arriba, nos adentramos en la zona de Canongate, que fue burgo independiente hasta el siglo XIX. Aquí encontramos la iglesia de Canongate Toolboth con su cementerio anexo y, frente a ellos el Museo de Edimburgo. Personalmente, este museo es uno de los mejores espacios de interpretación que una ciudad puede tener. Los restos materiales se integran dentro de la historia de la ciudad y reúne una serie de exposiciones muy interesantes. Paseando por aquí, se encuentra uno de los callejones más curiosos, el World’s End Close: bienvenidos al fin del mundo.

En la parte superior de High Street o Royal Mile, destacan la iglesia de Tron, reutilizada como mercado de artesanías, y sobre todo el conjunto formado por la Catedral de St. Giles, el corazón de Midlothaian y Mercat Cross. Otros de los puntos más visitados son el callejón de Mary King, el museo de los escritores y Scotch Whiskey Experience.

 

Y al final del recorrido, la Royal Mile se abre en una gran plaza donde se sitúa el emblema de la ciudad: el castillo de Edimburgo.

Edimburgo - Castillo_opt

Cerca de la calle principal también nos encontramos con la calle Victoria, una de las más coloridas e icónicas de la ciudad. Para cerrar, el espacio de Calton Hill es el perfecto telón de fondo para la romántica y misteriosa ciudad de Edimburgo.

 

Por Andrea Gamo

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