Entre Espacios

Descubriendo el ‘oro líquido’ marroquí

El aceite de argán es en Marruecos lo que para España es el aceite de oliva. Una pequeña parte de la población marroquí se gana la vida con el llamado ‘oro líquido’, y más ahora que lo podemos encontrar en cualquier sitio, desde tiendas de cosmética hasta en cualquier supermercado. ¿Pero sabemos cómo se produce?

El primer punto importante es el fruto y de dónde sale. En la zona suroeste de Marruecos se encuentra la mayor extensión de árboles de argán del mundo, tanto que en 1999 la UNESCO declaró toda esa extensión como Patrimonio Universal. Al pasar con el coche solo se ven dichos árboles, y siendo turistas tal vez no nos daríamos cuenta de su existencia de no ser por las famosas cabras que se suben a ellas.

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El árbol de argán. Foto: Judit Gabaldón

Aunque de primeras pueda parecer un montaje para llamar la atención de los turistas, lo cierto es que tiene una explicación, y está relacionada con la producción del aceite de argán. De hecho, las cabras ayudan de dos maneras diferentes en la recolección del fruto de argán. La primera de ellas es dejando caer los frutos más altos al suelo, así los cuidadores se hacen con las semillas fácilmente.

La otra manera, un poco más desagradable, tiene que ver con la reproducción de la planta: las cabras se comen los frutos y los regurgitan esparciendo las semillas, de manera que ayudan a continuar la reproducción de la planta. Por supuesto, las cabras no nacen sabiendo trepar por los árboles, son las familias encargadas de ellas las que les enseñan a partir de los pocos meses de vida.

 

Una vez se tienen los frutos es el momento de la producción de este aceite.  Se necesitan unos 35 kilos de frutos para un solo litro. Este proceso sigue siendo totalmente artesanal y es un trabajo del que se encargan las mujeres. De hecho, son las cooperativas femeninas las que lo producen y en Marruecos ya hay alrededor de 300, algunas de ellas cerca de la turística Marrakech.

En la mayoría de estas cooperativas también son ellas las que se encargan de la recolección. Después, se debe romper el fruto y su hueso interior para extraer la almendra. Los machacan a mano, utilizando dos piedras. Es un trabajo duro y se necesita paciencia, ya que es fácil romper todo el fruto sin querer. Tras sacar la almendra de su interior, otras mujeres son las encargadas de triturarlas para obtener la pasta de la que se extrae el aceite final.

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Una de las mujeres de la cooperativa femenina machacando las semillas. Foto: Judit Gabaldón

Si decidís viajar a Marruecos os recomendamos visitar una de estas cooperativas femeninas, donde podréis conocer de primera mano a estas mujeres. El papel de ellas está tomando cierto aire reivindicativo al mostrar la importancia de la mujer en Marruecos, por lo que también es un punto de vista interesante por descubrir. Además, en la mayoría de estas cooperativas es posible probar y comprar el aceite de argán original en sus diferentes modalidades, tanto en cosmética como para la alimentación.

 

Judit Gabaldón

 

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